Cuando se habla de la conciliación de la vida laboral y personal en las empresas se suele pensar en igualdad efectiva de hombres y mujeres, dando las mismas posibilidades a los dos géneros para que puedan progresar profesionalmente y atender al mismo tiempo las responsabilidades familiares. La definición está bien, pero yo no lo enfocaría en la igualdad de géneros. También hay hombres (por ejemplo, yo mismo) que queremos participar activamente en el cuidado y educación de los hijos, y para mí es fundamental que le empresa en la que trabajo me dé facilidades para poder hacerlo. Si no fuera así, sería un motivo para buscar trabajo en otra empresa de inmediato.

La conciliación de la vida personal con la laboral es un tema que está en boca de todos. Nuestros políticos lo han convertido recientemente en argumento electoral. La última reforma laboral introdujo algunas medidas que se supone iban encaminadas a hacer más fácil esa conciliación, pero por otra parte también daba a la empresa más potestad sobre los horarios de los trabajadores, lo que en un entorno de crisis como el actual lo más normal es que suponga más presión para los empleados… En cualquier caso, yo no confío en que los políticos regulen estos temas para bien, porque cuando lo han hecho ha sido con medidas como que los padres también puedan disfrutar del permiso de lactancia que vale, que están muy bien y que había que tomarlas, pero que ciertamente a muchos de nosotros ya no nos afectan en nada.

Tienen que ser las empresas las que tomen conciencia de la importancia de favorecer la conciliación de la vida laboral y la personal. Está más que demostrado que un empleado feliz es un empleado más productivo, y que la mayoría de nosotros lo que queremos es que simplemente la empresa nos deje trabajar tranquilos, porque en ese entorno de tranquilidad y buen ambiente es donde mejor rendimos. Además, la tecnología ofrece hoy en día un montón de posibilidades para trabajar en remoto desde casa, actualizar documentos en cualquier momento desde cualquier sitio con cualquier dispositivo, poder mantener reuniones con cualquier punto del planeta sin salir de tu oficina… Así que las herramientas existen y son accesibles para cualquier empresa porque no son ni costosas ni muy complejas.

En el mundo actual en el que muchos trabajamos en empresas multinacionales, con clientes en América, proveedores en Asia y jefes en algún país de Europa, resulta totalmente absurdo tener que estar sentado necesariamente en la oficina de España para hacer tu trabajo. Si un día tienes que llevar a tu hijo al pediatra no hay ningún motivo para que no puedas completar posteriormente tu jornada de trabajo desde casa. Es más, las jóvenes generaciones que han crecido en la época de internet no conciben que sea de otra manera. Si una empresa quiere retener talentos, especialmente talentos jóvenes, no tendrá otra opción más que facilitar la conciliación de ambos mundos, el personal y el laboral.

¿Y cómo hacerlo? En primer lugar, poniendo a disposición de todos las herramientas tecnológicas necesarias, que ya comentaba anteriormente. Son baratas y fáciles de usar, por más que a alguno que no esté familiarizado con la tecnología le pueda sonar a chino. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que muchas empresas deben modificar su cultura y su forma de trabajar dando autonomía a los empleados para que puedan tomar sus propias decisiones sin necesidad de pasar por una reunión presencial con el jefe, instaurando un sistema de objetivos basado en resultados y no volumen de horas sentado en la oficina o con reconocimientos frecuentes a las personas que hayan tenido un buen desempeño en un periodo de tiempo con independencia de donde haya estado físicamente esa persona (¿o es que un comercial que gana una cuenta importante para la empresa lo hace desde la silla de su oficina?).

Por otro lado, tampoco hay que engañarse. Yo sinceramente pienso que tener una carrera directiva larga y exitosa en una empresa importante requiere de una serie de sacrificios que restan mucho tiempo a la vida personal. Es así, y hay gente que conscientemente elige dedicar mucho más tiempo al trabajo que a la familia, lo cual me parece absolutamente respetable. Pero la mayoría de las personas quieren hacer su trabajo de la mejor manera posible y quieren desarrollar su carrera profesional y crecer en la empresa, pero tampoco tienen como prioridad en la vida llegar a ser el jefe de todos sus compañeros. Pensando en todas estas personas, que somos la mayoría, no hay ninguna excusa para que una prioridad de la empresa no sea facilitar la conciliación de la vida personal con el trabajo. A la larga es, sin duda, mejor para todos.

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