A partir de los trabajos del psicólogo canadiense Albert Bandura en los años 70 se tomó conciencia de la importancia del componente social en los procesos de aprendizaje. El señor Bandura llegó a una conclusión que, dicha así, suena bastante obvia: todos aprendemos mucho observando los comportamientos y actitudes de otros  y evaluando los resultados de esos otros comportamientos. Viendo lo que hacen los demás, te formas una idea de lo que te sucedería si tú te comportaras igual

Tanto es así que se ha llegado a la conclusión de que el aprendizaje se basa en la regla del 70:20:10, donde el 70% de lo que se aprende se consigue a través de las experiencias, el 20% es fruto de las interacciones con los demás y el 10% restante es aprendizaje puramente formal. Es el llamado “social learning”: aprender con y de los demás y construir conocimiento dentro de una organización conjuntamente, casi sin darnos cuenta.

Las nuevas herramientas 2.0 están haciendo posible que este aprendizaje social sea más sencillo. Existen aplicaciones al alcance de cualquiera que permiten compartir conocimientos muy fácilmente con personas que estén en cualquier parte del mundo. Las distancias desaparecen y podemos sentirnos conectados con gente que probablemente ni siquiera conocemos aunque sean de nuestra propia organización compartiendo temas de interés común.

Un estudio de la universidad de Maastrich llegó a la conclusión de que dedicamos un 35% de nuestro tiempo laboral a actividades de las que aprendemos algo, lo que es mucho más que el tiempo dedicado a la formación tradicional. Supongo que también depende un poco del tipo de trabajo que hagas, pero está claro que cuando acudes a un compañero a preguntarle algo, estás aprendiendo. O cuando estás negociando con un cliente o un proveedor, también estás aprendiendo ya que muy probablemente la siguiente vez que hables con ellos presentarás mejor tus argumentos y serás más convincente.

En este aprendizaje informal tú vas seleccionando aquello de lo que más te interesa aprender para tu trabajo de entre todas las fuentes que tienes a tu alcance y no hay controles ni evaluaciones finales. Simplemente vas aprendiendo lo que necesitas en cada momento. No obtienes certificaciones no títulos reconocidos pero si “conocimiento tácito”, es decir, aprendes a “saber hacer las cosas”, adquieres ese bien tan intangible pero a la vez tan valioso llamado experiencia que es la mayor ventaja competitiva que puede tener una empresa (la experiencia e sus empleados).

De hecho a todos nos gusta experimentar y aprender por nosotros mismos, buscando los recursos necesarios para ello antes que sentarse a estudiar un taco de folios con apuntes. Es aquello de la autonomía como factor clave de la motivación: cuanta más autonomía tengas, normalmente más motivado estarás, también para la formación.

Así que está en nuestra mano el aprovecharnos de ese social learning, no solo usando las plataformas tecnológicas que tengamos a nuestro alcance, sino siendo curiosos, preguntando, y fijándonos en lo que hacen otros. A muchos les asalta la duda de cómo hacer para aprender por su cuenta si a duras penas les da tiempo a sacar adelante sus obligaciones diarias. Pero es que no se trata de sentarse a hacer un curso online de un montón de horas, sino que hay que acercarse a los demás, pedir opiniones y consejos y no avergonzarse de reconocer que sabes menos que el otro de un tema en concreto y que por ello necesitas de su ayuda. Haciendo estas cosas, llegarás a ser un 70% mejor en tu trabajo, haciendo caso a esa regla del 70:20:10…

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