Sé que muchos de vosotros tenéis ya un largo recorrido profesional. Casi todos os habéis formado en “analógico” y hoy vuestro trabajo, ordenador y móvil mediante, no es muy distinto del que era el siglo pasado. Sin embargo, a ninguno se nos escapa lo mucho que están cambiando las cosas en las empresas.

No hay que ser un lince para darse cuenta de que, a no mucho tardar, “ir a trabajar” se va a parecer a lo que hacemos hoy como un huevo a una castaña. Muchos ya intuimos que cambiarán el dónde y el cuándo. Pero pocos somos conscientes de que también lo harán el por qué y el con quien.

Veo a muchos excelentes profesionales anclados en “territorio seguro” confiando, por el tamaño de su empresa o por su condición de funcionarios, que su trabajo actual está garantizado hasta los 70. Incluso a quienes tienen en la punta de los dedos una prejubilación chollo, les diría que no olviden que nos quedan unos cuantos añitos de dar el callo. Y no seremos capaces de hacerlo si no asumimos algún cambio en lo que tan bien nos ha funcionado hasta ahora. Puede que no veas tu puesto en peligro, pero torres más altas han caído… Yo iría mutando hacia una forma de trabajar más digital, que incorpore una mentalidad más acorde al siglo XXI.

Todos, sin excepción, tendremos que incorporar habilidades digitales.

No me refiero a usar Apps o a guardar tus archivos en la nube. Me refiero a reflexionar sobre cuáles son los nuevos valores profesionales y tratar de aproximarnos a alguno de ellos. A los que nos parezcan más “de nuestro estilo”. Pero nos tocará hacerlo a alguno…

Sé, por poner algunos ejemplos, que muchos miráis con desconfianza las redes sociales y no habéis ido más allá de poner vuestro currículum en Linkedin. Que hay un sentimiento generalizado de que la formación online es un rollo, de que no hay nada como que te den un curso. Que vais como pollos sin cabeza en el día a día y que no sacáis tiempo para leer. Que apenas salís de la oficina y os relacionáis poco o nada con otros profesionales del sector. Que lo de escribir se os hace un muro y que os horroriza hablar en público.

Y no porque yo lo diga

Yo ya me callo porque no pretendo ni dar lecciones ni ser ejemplo de nada. Os comparto una excelente entrevista a Vala Asfhar, una de las personas que considero más interesantes en el panorama de nuevos profesionales que han entendido a la perfección de qué va el juego. Os recomiendo lectura atenta y subrayado porque los cambios que llegan son de tal calado que adaptarse no va ser fácil.

A quien no le conozca, recomiendo que le siga ya tanto es su perfiles como en su blog. Dice el redactor que Afshar es extraordinariamente simpático, que parece tan buena persona como predica. Y eso es importante. Porque suma a su discurso en el que lo negativo parece vetado.

Os resumo algunas perlas.

  • Una estrategia sin recursos ni presupuesto no significa nada. Necesitas una visión al frente que tiene ver con la cultura de la empresa y con el liderazgo. Necesitas gente que la impulse desde dentro. Necesitas talento e invertir en educación.
  • La mayor parte de los líderes empresariales con los que hablo me dicen que faltan habilidades blandas en áreas como como ventas o marketing. Si pudiera volver al pasado escribiría más, leería más, hablaría más en público.
  • Hace tiempo que dejé de seleccionar perfiles por curriculum. Sólo investigo la huella de las personas en Internet, su rastro digital, las consecuencias inadvertidas de las cosas que han dejado atrás. Ese vídeo en Instagram, esa foto en Facebook. Miro si hay química con esa persona. Y si eres un imbécil no voy a contratarte. En un curriculum eres la mejor versión de ti, pero si miro en Internet tardo muy poco en descubrir quién eres realmente. Veo tus competencias, pero también tu carácter y tu sentido común.
  • Tenemos que pensar en cómo nos estamos educando. Christensen siempre dice que puedes odiar la gravedad pero a la gravedad no le importa. Puedes odiar el móvil, lo social, la nube, la inteligencia artificial o el blockchain. Como a la gravedad… gravedad… Tengo 50 años y cuando hablo con los alumnos a los que he mentorizado, les pido que se busquen en Google y piensen si se contratarían a sí mismos.
  • Jeff Bezos ha prohibido llevar powerpoints a las reuniones. La gente está obligada a escribir seis páginas sobre las tecnologías en las que van a invertir y en cómo van a cambiar la compañía. El acto de pedirles que piensen y reflejen por escrito de una forma coherente lo que quieren es su forma de tener una gran compañía.
  • Internet está formado por personas, y la gente es cada vez más social. Una de cada cinco interacciones en Internet se produce en medios sociales. Creer que las redes sociales son algo separado de todo lo demás es un error.
  • El poder de lo social es que ves ideas del ecosistema de tu negocio. No son sólo los jefazos, también el becario se siente cómodo compartiendo sus planteamientos. Como individuo, puedes ser una chispa, pero el calor y las llamas vienen de la comunidad. Las compañías que integran lo social en su día a día se convierten en Superman.
  • Cuando conozco a alguien con presencia en las redes, conozco de antemano sus puntos de vista y su forma de trabajar. Cuando viene un vendedor y me pregunta cuáles son mis objetivos, la reunión ha terminado. Preguntar lo básico demuestra que no tienes interés de verdad. Es la forma de relacionarse de hace 20 años.
  • Nuestra norma es que contratas por actitud y entrenas la aptitud. Cada vez que hemos cometido el error de decir: “no encaja, pero es muy listo”, ha sido un error.
  • No creo que la media de las personas haya comprendido la importancia y el valor de los datos. Todas las empresas son compañías tecnológicas y todas van a ser compañías de datos. Una definición muy simple de transformación digital sería: “es el uso de información y tecnología para mejorar la experiencia de los stakeholders”.

¿Qué más puedo añadir yo que no sea insistir en que le conozcáis mejor? Por descontado, sus post están a años luz de los míos. Pero mira, hoy me ha salvado los muebles 🙂

@vcnocito

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