La ética es el cáncer del éxito. La ética encarcela tu creatividad, ya que te impide ser mentiroso, cobarde, injusto, pelotillero, celestino, servil, ruin, mezquino, rastreo, pillo y ¡claro! Te deja sin apenas opciones.”

Irónicas palabras de Javier Pérez Villar refiriéndose a los que él llama “ejecuDivos”, esto es, personas acomodadas, que siempre creen llevar la razón pero que sin embargo no arriesgan nada porque temen perder su posición de privilegio y que se dedican únicamente a complacer a su jefe inmediato, para lo cual suelen tener a alguien a su cargo que es quien realmente hace el trabajo duro. Y, por supuesto, el ejecuDivo no es una persona de la que te puedas fiar. Vamos, que es un mal jefe que seguramente todos hemos sufrido en algún momento de nuestra carrera profesional.

Normalmente los “ejecudivos” que perduran viven todavía en la sociedad analógica del 0.0. Tienen aversión a los cambios tecnológicos porque los ven como una amenaza a su privilegiado status, lo que al final les hace sentirse vulnerables porque no están acostumbrados a aportar verdadero valor y salirse de discursos vacíos y estándares. Y es que el nuevo entorno digital en el que todas las empresas necesitan adentrase requiere de una serie de capacidades nuevas de las que estos “ejecudivos” carecen por completo.

Porque para poder ser un profesional valioso en este nuevo entorno digital se requiere tener capacidad de escucha activa, dado que las facilidades para el trabajo colaborativo permiten a muchas más personas participar de los proyectos. Es necesario debatir más, aceptar otras opiniones y puntos de vista o refutarlos, y eso no es nada fácil de hacer si no estás preparado para ello y no tienes la actitud adecuada para hacerlo. Por otra parte, terminan definitivamente los monopolios de información que tanto gustan a algunas personas. En un entorno 2.0 la información fluye, se comparte, se hace accesible para todos y se generan continuamente nuevas conexiones. Y también se democratizan las posibilidades de progresar y obtener visibilidad de los empleados por lo que personajes como los “pelotas” y los “trepas” tienen cada vez más difícil el salirse con la suya.

Ideas que parecen bastante obvias, pero que sin embargo cuesta asimilar para algunos. Porque la mayoría de los “ejecudivos” de los que hablaba antes no son conscientes de que realmente lo son, dado que nunca han hecho el ejercicio de introspección necesario para adaptarse a los nuevos tiempos y buscar mejorar, básicamente porque les da igual. Cualquier movimiento que implique salirse de su zona de confort les aterra y por tanto directamente no es considerado.

Así que este perfil tiene muy poco futuro. En la empresa moderna el concepto de “autoridad” está obsoleto porque se tiende hacia otras formas de dirección basadas en el liderazgo y la autogestión del empleado,  que además  sepan reconducir las motivaciones individuales de cada uno hacia las motivaciones colectivas del grupo. Cada vez se demandan menos especialistas y más perfiles con capacidad de adaptación a entornos cambiantes, que por supuesto tengan también competencias digitales que permitan adaptarse a los continuos cambios.

Y sin embargo, todavía quedan “ejecudivos” por ahí, aunque creo que por poco tiempo…

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