Leí un artículo en “El confidencial” en el que se explicaba como uno de los más importantes fondos de inversión del mundo había establecido la novedosa pauta de hacer una evaluación continua a los empleados para luego tomar decisiones de recursos humanos basadas en algoritmos informáticos. En esa empresa, los empleados van provistos de un iPad para hacer valoraciones “en tiempo real” de sus compañeros en hasta 100 categorías diferentes, algunas tan abstractas como “creatividad”, “empatía” o “impacto”. Dichas valoraciones deben ser justificadas con una breve explicación, y serán públicas y permanentes para que los Recursos Humanos de la empresa tengan toda la información necesaria para completar la evaluación de los empleados. Luego los resultados se representan en un gráfico donde se muestran las debilidades y fortalezas de cada empleado y de esta manera se pueden crear equipos de trabajo equilibrados.

El objetivo del proyecto es conocer cuáles son las capacidades de cada uno y saber si puedes desempeñar con éxito tu trabajo porque, como dicen los responsables de esa empresa, constantemente dejas huellas sobre quién eres. Una persona puede ser muy creativa y otra puede ser muy racional y cuadriculada. Ningún perfil es mejor que otro, sino que todos son necesarios. Se trata de tener una herramienta que ponga a cada uno donde más pueda rendir de acuerdo a sus capacidades. Y por último, la guinda al proyecto es el software que están desarrollando para automatizar decisiones diarias del ámbito de recursos humanos como contrataciones, despidos o promociones.

¿Y si nuestra empresa tuviera este tipo de evaluaciones continuas, en las que todos evaluamos y somos evaluados continuamente por todos? Aparentemente, sería la solución a muchos males: Nos preocuparíamos mucho más de colaborar con los compañeros y se fomentaría el trabajo en equipo porque tu futuro puede estar en su mano, ya que te están evaluando. Por otro lado, elaborar un ranking de empleados basado en un montón de información parece bastante justo, y permitiría repartir bonus y premios diversos  con objetividad, o al menos basándose en criterios medibles y revisables. Por el mismo motivo, también es de esperar que se acabaría con el “enchufismo” a la hora de hacer promociones de empleados y nuevos jefes. Y también parece una forma de lograr conformar equipos de trabajos equilibrados en los que se combinen las capacidades de cada uno de sus miembros para complementarlos perfectamente y mejorar así la productividad de todos.

No obstante, siendo una buena idea, me parece excesivo. Seguramente en esa empresa se respira un clima de Gran Hermano bastante agobiante en el que todos vigilan a todos y en el que probablemente se ha perdido la confianza en el de al lado ya que una vez te evaluó mal y desde entonces le tienes atravesado. Y si lo llevas al exceso, buscar permanente agradar al compañero es la mejor manera de llegar a hacer mal tu trabajo, porque tu objetivo pasa a ser el convertirte en alguien políticamente correcto en lugar de conseguir que se haga un proyecto.

Pero como decía, la idea en líneas generales sí me parece buena. Recibir de alguna manera organizada feedback de toda la gente que trabaja directamente contigo es una buena manera de detectar tus puntos fuertes y débiles y así poder mejorar. Creo que el éxito de iniciativas como ésta radica en saber separar el fin de los medios, es decir, la evaluación de los empleados no debe ser un fin en sí mismo, algo que tienes que cumplir de la mejor manera posible para todos los implicados para cubrir el expediente y ya está, sino que debe ser un instrumento de mejora en el que se detectan aquellos aspectos que todos tenemos que mejorar y se establece un plan para efectivamente, mejorarlos. O si la evaluación fuera excelente, sirviera de justificación para una evolución de tu carrera profesional. Por tanto, me parecería muy bien que mi empresa estableciera un proceso de evaluación continua de sus empleados… siempre que los resultados de ese proceso se utilizaran para algo y no quedaran simplemente guardados como líneas de un expediente.

 

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