No he visto nunca ni un solo CV en el que no ponga en el apartado de Habilidades algo como “Grandes aptitudes para trabajar en equipo” o “Excelente desempeño en equipos de trabajo de diversas procedencias”. Faltaría más… ¿alguien se imagina una entrevista de trabajo en la que el entrevistador preguntara al candidato la típica pregunta de cuál es el rasgo que mejor define su personalidad y el candidato respondiera “pues mire usted, es que no me gusta nada el resto de la gente, mis compañeros suelen ser unos gañanes así que odio trabajar con otras personas y prefiero ir a mi aire”

Lo de que vivimos en un mundo global es más que una frase hecha. Ahora tu competencia no es la empresa de tu vecino que hace algo parecido a la tuya sino otra de un remoto país que resulta que vende por internet lo mismo que tú pero a mitad de precio. El entorno cambia a velocidad de vértigo, lo que hoy funciona perfectamente mañana no vale para nada… así es imposible ir por libre. Se acabaron las empresas del siglo XX en las que tu trabajo se podía medir por las unidades producidas y ya está. En las empresas del siglo XXI cualquier empleado se involucra más o menos directamente en el desarrollo de un producto, en la innovación, en construir relaciones con clientes o proveedores… Definitivamente, es imprescindible trabajar con otras personas, en equipos más o menos amplios formados por gente de variada procedencia.

Entonces no tendría que haber problemas porque todos tenemos excelentes aptitudes para trabajar en equipos multidisciplinares, ¿verdad? Pues no siempre así. Muchas veces no se entiende el concepto “equipo” dentro de la empresa. No somos un equipo porque trabajemos juntos en el mismo proyecto y uno se encargue de una parte y otro de otra parte. Somos un equipo porque respetamos y confiamos en el otro y en su trabajo, porque intentamos enmendar los errores que cometa el compañero, y porque nos alegramos sinceramente del éxito del otro porque a la larga supondrá el éxito del equipo.
A veces te encuentras con personas que parece que están deseando que cometas un error para que su trabajo luzca más ya que ha sido él quien ha tenido que solucionarlo o para que se ponga de manifiesto que su parte está bien y la nuestra mal. U otras veces da la sensación de que el día a día consiste en una carrera a ver quién es el primero que vende al jefe el cumplimiento de un hito parcial en un proyecto, olvidándonos de que no sirve de nada ganar un partido sino que lo que cuenta es ganar el campeonato.
¿Y qué podemos hacer para crear un verdadero equipo de trabajo? Pues cosas muy sencillas. Lo primero que deberíamos hacer es acostumbrarnos a preguntar a nuestros compañeros o colaboradores, “¿tú ésto como lo harías?. Tener en cuenta el punto de vista y la opinión de los demás es básico para establecer las bases de un equipo. Después el compartir toda la información con los miembros del equipo es fundamental. No guardarse nada que pueda interesar a los demás por aquello de que “la información es poder”. La reciprocidad también es muy importante. Devolver un favor, o cumplir los plazos comprometidos… Y finalmente, agradecer sinceramente el trabajo de los demás, el esfuerzo que han hecho para poder terminar una parte que tú necesitas para continuar tu trabajo. A todo el mundo le gusta escuchar un sincero “gracias” tras un trabajo bien hecho.
La suma de todas estas pequeñas cosas son las que ayudan a conformar un verdadero equipo de trabajo. Y no a todo el mundo se le da bien. El exceso de ambición, un cierto clasismo que puede llevar a alguien a verse superior a otra persona que por ejemplo tiene menos experiencia en la empresa, la facilidad para acumular rencillas personales causadas por desencuentros en otros proyectos anteriores, o simplemente una actitud “pasota” en plan “a mí todo me da igual, yo voy a lo mío y punto pelota” son comportamientos habituales en una organización. Seguro que todos en algún momento hemos tenido alguno de esos comportamientos en mayor o menor medida. Lo importante es ser consciente de que en el mundo globalizado y conectado que nos ha tocado vivir, el conformar un equipo unido y cohesionado que trabaje para alcanzar un objetivo común es clave. Y no es tan difícil conseguirlo.

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