Una tarea que se encarga a varios, sin dejar mínimamente claro de qué juega cada uno, corre riesgos. O de ir al limbo de las que “supuse que se encargaba Pedro” que dejan la casa sin barrer. O de sepultar de curro al ingenuo de Juan que saca pecho y se apunta el primero a todo. ¿Es por la inocencia la de no saber que pedir a muchos es a veces igual a no pedir?. ¿O es puritita comodidad? El caso es que se estila, cada vez más.

Siempre digo que si os que se quedan en la oficina hasta las mil lidiaran con sus hijos en lugar de alargar sus reuniones para llegar a niño bañado, aprenderían mucho, pero que mucho, de gestión.

¿Qué hacen tus hijos cuando les dices que apaguen la luz del salón? Guillermo se lo manda a Beatriz, Beatriz se rebela con un ¿y por qué yo? y si hay suerte, ninguno la apaga. Porque si no la hay, se enzarzan en una discusión. Pero ninguno de los dos la apaga. Al menos, no hasta que haces reingeniería de tu petición inicial: “Beatriz apaga la luz y tú Guillermo ven a poner la mesa para la cena”.

Otro día hablaré sobre lo fácil que es pedir las cosas para garantizar el sí y que encima te agradezcan el honor con una sonrisa, pero hoy quería hablar de esta manía de encargar las tareas por mail poniendo en el PARA a un grupo de personas, a veces incluso a todo el equipo.Si ya es malo cerrar las reuniones con un “entonces os encargáis” o “el siguiente paso sería hacer”, así sin encargar nada ni a presentes ni a ausentes, hacerlo por mail se me antoja perverso… sobre todo para la tarea.

Porque para el que lo hace, está claro que es lo más fácil :-). Vivimos en la era de la gestión-por-buen-rollito. Cero incomodidades y si eres espabilado, y tienes la suerte de estar en un equipo con compañeros más proactivos que tú, cero marrones. Nadie protesta, porque muchos ganan. Y no sólo los autores materiales de estos despropósitos.

A mí, que soy de natural proactivo (bocazas, dicho en roman paladino) me fastidia especialmente. Porque más de una y de dos veces me he chupado por lista lo mío y lo del resto de la parroquia. Como tanta culpa tiene quien lo hace como quien lo permite, he decidido dejar de alimentar lo que considero una pésima gestión y he tomado cartas en el asunto. Y ya no hablo, si no es en presencia de mi abogado 🙂

Si te sientes alinead@, con el malestar y con la parte de culpa que te toca, te comparto esta receta que me a mí me funciona

Sólo me siento aludida cuando estoy en el PARA y no lo hago si estoy en el CC. Si creo que la tarea es mía (no olvido que muchas veces se tira de listas), respondo a todos lo antes posible. Eso sí, digo claramente lo que propongo o lo que voy a hacer y en qué plazos estimo. Y aclaro qué necesito de cada uno de los copiados y cuándo lo voy a necesitar. No contesto y suprimo la entrada, si creo honestamente que esta tarea no me corresponde.

El inefable poder de la no respuesta. Quiero detenerme a comentarlo. Mi querido compañero Ángel, con el que compartí muchas horas en mi anterior empresa, me abrió la puerta a la madurez profesional con este maravilloso consejo: No estás obligado a responder a todas las bolas, y mucho menos si no te las lanzan directamente a ti. Yo, jovencita y mucho más disciplinada por aquel entonces, discutí alucinada. Que cómo no iba a responder a una pregunta y por supuesto cómo no iba a hacerlo ante una petición, especialmente si era de un jefe, pero él me enseñó lo mal que se llevan los Noes (especialmente los jefes). Que sin ningún género de dudas, los peticionarios prefieren el silencio. Y que sorprendentemente, ante la falta de respuesta, suelen no insistir… Con los años he comprendido cuánta razón tenía.

Y para cerrar, solo me atrevo a recordarte que si te fastidia recibir mails en los que no te queda claro lo que se espera de ti, cuando seas tú el que pida algo, aplícate el cuento. Asegúrate de que indicas claramente a quién pides las cosas, qué resultado esperas y cuando es necesario tenerlo listo. Incluso si te diera igual quién lo hace y estuvieras pidiendo voluntarios, especifícalo así. A la tarea le irá mejor, ya lo verás. Y a tu equipo y a tus compis, también.

Y si al verte en el PARA con media humanidad, te sientes igual de incómodo que yo, me encantaría que me contaras cómo lo lidias. Que en fase de aprendizaje, estamos tod@s…

@vcnocito

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