¿Estáis de acuerdo con la frase que da título a este artículo? Me parece que lo dijo Aristóteles, aunque la he oído muchas veces en boca de personajes de lo más diverso. En principio parece que va contra  principios básicos de la justicia como que todos somos iguales ante la ley con los mismos derechos, obligaciones, etc, pero en el fondo, creo que la afirmación tiene todo el sentido. Centrándome en el mundo de la empresa, no todos somos iguales (afortunadamente) ya que cada uno tiene sus habilidades, sus capacidades y sus circunstancias personales. Siendo así, ¿es justo tratar de la misma manera a los que no son iguales? Como poco da para abrir un interesante debate.

Muchas empresas, especialmente las grandes, tienden a tratar a todo el mundo por igual: tablas salariales que aplican a todo el mundo, objetivos de empresa que la plantilla al completo cumple o no cumple, la misma edad de prejubilación para todos sin distinguir por cargo, función o valía profesional… ¿realmente es eso un tratamiento justo? Yo pienso que no. Si por ejemplo ha sido un mal año para la empresa y no se ha podido alcanzar los resultados esperados, ¿sería justo que nadie cobrara la parte correspondiente de su retribución variable? ¿Ni siquiera aquellos que más hayan trabajado para conseguir los resultados, aunque no haya sido suficiente para llegar al objetivo final? (quizá porque se trataba de un objetivo casi inalcanzable)

Creo que el “café para todos” es una manera equivocada de gestionar una compañía. Está muy bien si se aplica a tener igualdad de oportunidades de desarrollo y crecimiento o a respetar a todos los trabajadores por igual. Pero si lo aplicamos como “esto es lo que hay, seas un excelente trabajador o seas menos bueno”, nos arriesgamos a que  el “buen trabajador” perciba que su trabajo no es valorado y que no merece la pena una empresa donde hagas lo que hagas, recibirás prácticamente lo mismo, por lo que acabará desmotivándose y probablemente abandonando la empresa. Obviamente, hay que evitar las injusticias y no promocionar al sobrino del jefe en lugar de a quien trabaja para la empresa de sol a sol, pero  ser justos a la hora de decidir quién debe ser formado y valorado y quién no,  a quien dar ese proyecto tan bonito y a quien no, es decir, intentar que cada uno reciba lo que se merece, es el secreto para que las cosas vayan bien en una empresa.

Lo que pasa es que muchas compañías optan por tratar a todos por igual ante la dificultad que supone juzgar qué es lo que cada uno se merece. Hay gente que trabaja en proyectos muy complicados por tener fechas de cumplimiento ajustadísimas, o a quien les toca lidiar a diario con clientes especialmente exigentes, o que se dedican a abrir nuevas líneas de negocio para la empresa y por tanto no pueden apoyarse en experiencias previas… si al final no se consiguen todos los resultados esperados, ¿es justo penalizar a esas personas frente a otros que por la naturaleza de su trabajo, simplemente cumplen sin más rutinariamente con lo que se espera de ellos?

En realidad, creo que lo que se debería hacer es identificar dentro de la empresa a aquéllos que son más valiosos que los demás, y después darles un trato diferente de los demás. Empezando por los clientes ya que toda empresa tiene clientes que nos traen más negocio y por tanto que generan más beneficios y contribuyen más a pagar las nóminas de todos, por lo que se merecen algún tipo de privilegio o trato especial. Y siguiendo por los trabajadores, porque hay algunos que con independencia del proyecto en el que estén participando en ese momento, tienen más compromiso, más formación o más capacidades y por ello aportan más a los resultados de la empresa por lo que también se merecen un reconocimiento especial. El máximo responsable de recursos humanos de la empresa que sale siempre en los rankings como la mejor para trabajar (Google) defiende siempre al idea de que las empresas deben pagar injustamente y parece que es costumbre allí pagar cantidades diferentes a personas que hacen el mismo trabajo, porque hay algunos con mejor desempeño que otros que dan mucho más valor al equipo. Esto se sustenta si se es capaz de explicar a las personas que reciben un sueldo menor por qué sucede esto y, lo más importante, qué pueden hacer para cambiar la situación.

Por tanto, a mí sí me parece una injusticia tratar a todo el mundo por igual, por lo menos en el ámbito profesional, ¿y a vosotros?

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