Que levante la mano el que nunca haya intentado alguna vez librarse de una tarea que sabía que le tocaba hacer pero que no le apetecía nada de nada, y colocar esta tarea (la palabra “técnicocientífica” es “entoligar” la tarea) a un ingenuo compañero que pasaba en ese momento por ahí. Todos lo hemos hecho alguna vez. La diferencia está en que hay quien se escaquea alguna vez y quien se escaquea muchas veces. Igual que en un post anterior hablaba de los compañeros conflictivos que todos hemos tenido alguna vez, seguro que todos hemos coincidido con algún “escaqueador” profesional, el típico que busca (y encuentra) mil excusas para hacer lo menos posible en la oficina y que el trabajo al final lo haga otro.

He querido recopilar aquí las mejores y más habituales frases utilizadas para intentar librarse de algún marrón en el trabajo y “entoligárselo” (es que me encanta el término) a un compañero. Ahí van:

  1. Estoy muy liado, hasta arriba

Lo oigo constantemente: “no sé si podré hacerlo porque estoy hasta arriba” dice alguien que acaba de llegar de tomarse un buen desayuno de media hora a media mañana.

Todos tenemos mucho trabajo sobre todo ahora que el trabajo está todo el rato pegado a nosotros a través de nuestro Smartphone. Lo que hay que hacer es saber priorizar. Y por supuesto nadie dice que todo lo que pedimos tenga que ser atendido de inmediato, pero al menos sí colocado dentro de la cola de prioridades de aquel que tenga que hacerlo.

  1. Eso yo no lo llevo

Otra cosa que escucho cada dos por tres. Mucha gente se limita a cumplir estrictamente con lo que le ha dicho su jefe que tiene que hacer, no se mueve ni un milímetro de eso, y lo que ocurre fuera de ahí no es su problema. No me parece mal, pero es que siempre surgen cosas que están en la frontera entre lo que tiene que hacer fulanito y lo que tiene que hacer menganito. Con un poco de flexibilidad y sobre todo de buena voluntad, se puede sacar adelante entre todos.

  1. Esto tengo que hablarlo con mi jefe

…y mientras tanto con un poco de suerte el problema se ha resuelto solo y yo no tengo que hacer nada, que es más o menos como parece que va a terminar la frase. Es verdad que hay jefes que quieren tener todo controlado y acaban matando la productividad de la gente, pero también es verdad que muchas veces el tener que acudir al jefe para todo es la excusa perfecta para en realidad no hacer nada.

  1. ¿Y yo que gano con esto?

Igual no con esas mismas palabras, pero sí se puede desprender ese mensaje entre líneas en muchas ocasiones. Sí, podría buscar ese dato que me pides, elaborarlo un poquito y pasártelo pero, ¿por qué habría de hacerlo, si eres de otro departamento, quizá de otra delegación? ¿por qué iba a emplear yo 15 minutos de mi tiempo en ello? Mucha gente solo emplea energías en aquello que le puede suponer una recompensa inmediata y directamente se olvida de todo lo demás. En el fondo es otra excusa para no hacer su trabajo

  1. Me falta información para actuar

Y te faltará toda la vida porque por más detalles que consiga siempre habrá algo que se nos escape. En el mundo actual las cosas cambian a tal velocidad que cuando crees tener un escenario controlado, algo ha cambiado y te ves de repente en otro escenario. Esperar a tener todo atado y bien atado para actuar siempre me ha parecido una muestra de “escaqueísmo”

Y hay muchas más, seguro, que todos hemos utilizado alguna vez, reconozcámoslo. Pero me he encontrado auténticos maestros del parecer que hago algo y luego en realidad no hago nada. Y qué mal lo llevo, por cierto…

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