Que la vida da muchas vueltas, es una obviedad. Que la vida laboral no es que dé muchas vueltas, es que puede girar a la velocidad de una atracción de feria de esas que te marea en medio minuto, es aun más obvio. En la empresa, lo que hoy es de color de rosa mañana pasa a ser negro porque ha entrado un nuevo competidor en tu mercado o simplemente porque el jefe decide cambiar de empresa. Por eso, hay que estar preparado para sobrevivir a cualquier eventualidad laboral. Hemos hablado muchas veces en este blog de la importancia de estar preparado para el cambio en las empresas y de qué podemos hacer para ello. Ahora me gustaría hacer hincapié en la que a mi juicio es la receta mágica para sobrevivir a los cambios: saber llevarse bien con todo el mundo.

Todos hemos conocido el caso de algún becario más bien tirando a pánfilo que, años más tarde y sin tener claro ni cómo ni por qué, pasa a ser un importante directivo en la empresa. O ese compañero con el que teníamos continuos rifirrafes y broncas que se convierte después en el responsable de compras del cliente más importante de nuestra empresa, y a quien por tanto debemos hacer la pelota todos los días. Y es que, parafraseando la frase de Einstein, parece que  Dios sí que juega a los dados con el “universo laboral”, llegando a darse situaciones de lo más rocambolescas.

La solución es siempre la misma: llevarse bien con todo el mundo, o más bien yo diría respetar a todo el mundo. Siempre van a surgir tensiones en el trabajo porque suele haber grupos en tu propia empresa con intereses opuestos y formas de trabajar diferentes que luchan por salirse con la suya. Es inevitable encontrarte con personas que tengan opiniones distintas a ti. Pero caer en la ira, o despreciar el trabajo de el de al lado es un error, por más que tengamos tentaciones para ello, porque quien sabe si en un futuro necesitarás la colaboración de esa persona, y ya se sabe que el respeto tarda años en conseguirse pero solo un minuto en perderse. Puede que en ocasiones haya que tirar un poco de hipocresía y suavizar nuestras reacciones, pero es fundamental mantener las buenas relaciones en el entorno laboral.

Entonces, ¿cómo conseguir llegar a llevarse bien con todo el mundo? Hay unos consejos básicos: Ser amable y colaborador, evitar hablar de otros a sus espaldas, esforzarte por conocer un poco mejor a tus compañeros más allá del entorno puramente laboral, etc. Luego también hay ciertos temas (política, religión…) que mejor no sacar en una conversación donde estén presentes compañeros que sabes que tienen una postura muy marcada y que no coincide con la tuya. No vas a arreglar el mundo hablando de eso, así que mejor dejarlo correr.

Y cuando te encuentras con alguien que no te agrada, también debes ser correcto con él pero manteniendo una distancia para no quemarte demasiado de forma que nadie pueda poner en tela de juicio tu profesionalidad. Y en caso de conflicto, hay que resolverlo hablando directamente con esa persona, de forma profesional y tirando de mucha inteligencia emocional.

Debemos ser conscientes de que normalmente, tu trabajo depende de que otro haga el suyo, así que si uno tropieza, todos los que van detrás se caen. Por lo que hay que tratar de averiguar si el compañero que no hace bien su trabajo está pasando por una dificultad temporal, en cuyo paso hay que tener paciencia y ser comprensivo con él, o bien su actitud ya es un hábito. En ese caso, de nuevo es mejor hablarlo directamente con él, llevando en la manga propuestas para llegar a acuerdos que convenzan a ambas partes en lugar de generar tiranteces que nunca se solucionen. Siempre con el objetivo de llevarse bien con todo el mundo.

En resumidas cuentas, es evidente que en el trabajo debemos cuidar mucho las relaciones personales porque nunca sabes donde puedes ir a parar en un futuro, o si el resultado de tu trabajo va a depender de lo que haga otro, así que es mejor que ese otro lo haga de buena gana. No siempre es fácil, porque en la oficina “cada uno es de su padre y de su madre”, pero repercutirá en nuestro propio beneficio si lo conseguimos.

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