Sí, estoy de acuerdo en que el fondo es importante; parece lo más importante, sí. Pero yo creo que las formas no lo son menos. Y esto es así en todos los ámbitos de la vida, trabajo incluido. Es verdad que en la empresa todo se mueve rápido, que nos medimos por objetivos y por plazos…. Pero los proyectos se deben llevar a cabo en tiempo, ¡¡Y EN FORMA!!

Y cuando os hablo de las formas, me refiero sobre todo al plano humano. Al modo en el que interactuamos con los demás para conseguir los fines que nos hemos marcado.

De hecho, en el trabajo deberíamos esforzarnos para que nuestras formas sean exquisitas. Ganaríamos mucho con ello. Soy de las que sigue opinando que el fin no justifica los medios por mucho que Maquiavelo se empeñase en ello. Y que el uso de las malas formas para conseguir un objetivo te acaba pasando factura.

Cada vez parece que la discusión y el debate están menos de moda, y que las prisas nos llevan a implantar la cultura del “ordeno y mando”; la cultura del no agradecer, del no dedicarle cinco minutos a las preocupaciones de los demás. La cultura del no escuchar… Y si bien es cierto que hay momentos en los que tenemos que cuadrarnos o hacer que nuestro equipo se cuadre, también debemos pensar en que si esto se convierte en la tónica habitual, posiblemente nos estemos perdiendo mucho y bueno.

El hecho de no cuidar las formas, acabará agotando a los que nos rodean, y conllevará varios efectos:

  • Si no nos paramos a escuchar, y si no dejamos argumentar a nuestros compañeros o a nuestro equipo, vamos a carecer de un montón de información de contexto, que posiblemente nos haga tomar decisiones erróneas o menos acertadas que si hubiéramos contado con dicha información.
  • El equipo y los compañeros que nos rodean probablemente vayan acumulando una desmotivación que perjudicará su trabajo y el resultado final. Si nadie les escucha nunca, y si sienten que su opinión no importa nada, se limitarán a ejecutar la tarea encomendada, pero como meros autómatas, y sin aportar ese plus que todos ponemos cuando estamos motivados. ¿No os pasa eso a vosotros?
  • Y si ni siquiera se respetan las formas mínimas de corrección y trato cordial … acabarán saltando chispas. Y ojo aquí, que una vez que saltan chispas estamos muy cerca de las llamas y de alcanzar una situación de no retorno. Si llegamos a perder los papeles una vez y le faltamos a alguien al respeto es muy difícil revertir la situación. Quien pierde los papeles queda desacreditado y desautorizado. PORQUE LAS FORMAS SON IMPORTANTES. TAN IMPORTANTES COMO EL FONDO. Y el hecho de perder las formas, máxime en el trabajo, denota que tu capacidad argumental probablemente sea escasa. Vamos, que en general vas a quedar retratado como un auténtico patán.

Y es que aunque luego reaccionemos y pidamos excusas es muy difícil que la situación se recupere. Una persona a la que le has faltado al respeto dificilmente volverá a confiar en tí y a mirarte con buenos ojos. Posiblemente conseguirás que obedezca si es que eres su superior jerárquico, pero nunca conseguirás ni su respeto, ni que se involucre y aporte en los proyectos lo mejor de sí mismo.

Las relaciones con los demás, con los compañeros o con tu equipo son como una goma elástica: hay una cierta flexibilidad y tolerancia, pero si nos pasamos estirando acabaremos por romper. Y una vez rota, podremos coser o anudar, pero nunca volveremos a obtener la misma resistencia

¿Merece la pena? Piénsatelo.

 

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