El 25 de julio de 2022, la red social francesa BeReal se convirtió en la aplicación más descargada a través de Google Play y de la App Store en todo el mundo, con un 2.154% más usuarios activos que el 25 de enero de 2022, seis meses antes. Esta nueva red social invita a sus usuarios a realizar diariamente una publicación, con el espíritu de ser lo más real posible, sin filtros ni retoques, y en un formato pensado para convertirse en un hábito. El funcionamiento es sencillo: todos los días la plataforma envía una notificación a sus usuarios, cada día a una hora distinta, y los usuarios cuentan con dos minutos para publicar una foto con lo que estén haciendo en ese momento. Es decir, la red social busca que los usuarios hablen de su vida real, alejándose del postureo dominante en las redes sociales. Según un informe de la web Sensor Tower, la app supera los 53 millones de descargas en todo el mundo… pero solo un 9% de los usuarios la usan a diario.

Es decir, nos aburre la normalidad y nos encanta el postureo. Esto del postureo es como los programas del corazón o los realities de la televisión, que todo el mundo habla mal de ellos, nadie reconoce verlos, pero luego son líderes de audiencias. Confesémoslo, todos hemos postureado alguna vez y nos hemos dejado llevar por el aplauso fácil con alguna acción “cool” socialmente hablando. Hoy en día, las redes sociales nos lo ponen muy fácil.

En el mundo laboral, el postureo se da tanto o más que en la vida no laboral. A nivel de empresas, todas dicen tener gran interés en mejorar la sociedad en la que viven y en mejorar el bienestar de los trabajadores… pero luego la gente se ve obligada a trabajar más horas de la cuenta porque faltan recursos o no hay muchos miramientos en aligerar la plantilla si los resultados no son los esperados.

Y a nivel individual, el trabajo-postureo es cada vez más frecuente. Todos conocemos a alguien que se muere por aparentar que trabaja mucho, quejándose de que esta muy ocupado, con muchas reuniones y yendo de acá para allá con prisas…sin hacer nada aparentemente. Hay muchos ejemplos de postureos en el trabajo: trabajar más horas de las que corresponde o ser el más guay en las redes sociales subiendo esas fotos rodeado del “equipazo” que formas con tus compañeros, aunque con la mitad de los cuales apenas has cruzado una docena de palabras en tu vida son dos ejemplos de postureos habituales. O también lo es interrumpir mucho en las reuniones, preguntando o diciendo obviedades, solamente para sentirse protagonista y demostrar que estamos presentes. Y por supuesto, están los que no se reúnen sino que tienen meetings, no hacen cursos de formación sino training, no se toman un descanso sino que hacen breaks o no tienen desafíos en el trabajo sino challenges. El spanglish y el postureo van normalmente de la mano.

Hay que saber venderse en el mundo laboral, eso es obvio. Hay que preocuparse de poner en valor nuestras habilidades y capacidades, hay que demostrar nuestros logros y nuestros éxitos porque es nuestra carta de presentación, hay que contar a todos lo que hacemos y hay que buscar una manera de destacar en este mundo atiborrado de información en el que vivimos. Ahora bien, de ahí al postureo absurdo y pedante que no engaña a nadie hay mucha distancia. Además, el postureo es algo contagioso, porque te convierte en un ser competitivo, deseoso de demostrar que eres más (ocupado, importante, inteligente…) que los demás, y que no hay ningún fallo en lo que haces.  ¿Realmente merece la pena? Puede que sí, porque en el fondo parece que nos encanta…