Casi todos nos tenemos en gran estima profesional. Pocos he conocido que fueran mediocres laborales confesos. Extenso es, por tanto, el colectivo de quienes se consideran poco reconocidos en su empresa. Si eres de los que has llegado en tu empresa al punto donde querías estar, este post no es para ti. Pero si tu objetivo es ascender, me gustaría compartir contigo algunas ideas.


Yo, en alguna ocasión que otra, tampoco he entendido por qué no había sido elegida para liderar aquel proyecto que parecía hecho a medida de mis capacidades. Hoy se lo achaco a la falta de humildad personal. Si algo he aprendido en el curso de estos años, es que el “saber hacer” es necesario para ser reconocido, pero es claramente insuficiente si quieres ascender.

Ser serio, dedicado y cumplidor es el punto de partida. Pero no todo es cuantitativo y muchas veces las razones por las que quedas fuera no tienen tanto que ver con lo que tú haces sino con lo que otros hacen mejor.

Yo tengo mi propia teoría de lo que buscan los mayores al elegir delfines. Son cosas simples, pero que muchas veces olvidamos, tal vez porque nos moleste reconocer que no las practicamos lo suficiente. Incorpóralas en tu día a día y seguro que mejoran tus opciones de ser elegido

Sonríe. Trata de mejorar tu humor y tus relaciones mejorarán con ello. Por supuesto no se trata de ser “un dientes” sin sustancia, pero reconoce que tú también tenderías a elegir para tu equipo a una persona de perfil alegre y positivo. Es muy difícil confiar en una escoba malhumorada a la que cuesta establecer relaciones de trabajo con otras áreas.

Prohíbete las quejas. Nadie va a contar con una persona tremendista para la que todo es un problema. Tampoco se trata de verlo todo rosa, sino de identificar caminos ante cada contratiempo. De transformar quejas en análisis más serios, cuanto más cuantitativos mejor, que pongan el acento en las soluciones con más potencia que en los problemas.

Modera tus críticas. Si criticas mucho y haces poco, olvídate del tema. Seguro que tienes tu opinión y que no siempre es buena. Y eso está bien, para ascender hay que demostrar criterio. Ofrécela sin temor, pero entendiendo que una cosa es opinar y otra distinta vilipendiar a grito pelado en la máquina del café. Centra tus opiniones en las tareas y deja de lado a las personas. Recuerda a la madre de Forest Gump “tonto sólo es aquel que hace tonterías”.

Declara honesta y abiertamente tu interés en promocionar. Querer ser jefe no es de trepas. Al menos no solamente. Es querer tener más capacidades de gestión para poder hacer más cosas. Y eso es bueno. Para el profesional y para la Compañía. Sin duda. Hazlo saber en cuantos foros tengas ocasión. Te dará luz y hará que muchos comiencen a mirarte con otros ojos.

Comparte ese valor que aportas para que el resto del mundo lo sepa. Esto no va de autobombo a todas horas  sino de asegurarse de que tus compañeros y tus jefes conozcan cual ha sido tu participación en aquellos proyectos que han tenido impacto. Con resultados tangibles, nada mejor que los números para mostrar el impacto real de tu actividad. Y olvida lo de apuntarte ningún tanto que no sea tuyo. Nada lastra más y se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Toma la iniciativa. Ser proactivo es una de las habilidades más valoradas para ascender. Busca por tu cuenta para poner encima de la mesa aquello que tus jefes no habían tenido en cuenta. Lee, analiza, comenta… construye tu propia visión del negocio sin esperar a que la empresa te dé un curso. Y comparte tus ideas, ayudando a buscar soluciones.

Colabora Urbi et Orbi. Por descontado, informa con detalles a tu jefe de la marcha de tus proyectos sin esperar a que te pregunte. Y comparte también con tus compañeros. No tengas miedo a pasar información, ni a enseñar a otros a hacer lo que tú sabes. Un trabajador imprescindible y difícil de reemplazar tiene menos opciones de ser ascendido, pues costará encontrar a quien lo sustituya. Uno transparente como el cristal, transmite confianza y gana puntos como candidato.

Pide opinión a tus jefes y compañeros. Si nunca has preguntado a tu jefe por qué no cuenta contigo en las promociones, estás perdiendo la oportunidad de conocer los huecos que debes cubrir para lograr esa promoción que deseas. Prepárate para aceptar con humildad sus comentarios, que en ocasiones serán críticas y aprovéchalas para crecer como profesional.

Reivindica tus errores. Si te equivocas, hazlo con responsabilidad. Nunca trates de justificarte y menos de echar la culpa a otros, cuando no logres llegar al objetivo propuesto. No olvides que si consigues ese deseado ascenso, vas a tener que vértelas en tu equipo con alguno de tus damnificados.

Recuerda que para ser elegido para un ascenso no basta con cumplir lo que te diga tu jefe, hay que tratar de exceder sus expectativas. Y aun siendo verdad que algún sobrino que otro te pasa por la izquierda, creo que está en nuestras manos llegar a ese escalón que nos merecemos.

@vcnocito

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