Con esto de la edad uno se plantea mil cosas. Le das vueltas a la cabeza y a veces se te ocurre tratar de recapitular y hasta hacer balance de tu vida. ¿Será esto mi crisis de los 40…y tantos? Pues no lo sé, pero es verdad que me he planteado la pregunta recientemente. ¿Soy una persona de éxito?

La respuesta a esta pregunta no es nada fácil a mi entender, porque todo es relativo. El éxito lo podemos evaluar referido a múltiples facetas de la vida de cada uno, y además yo creo que para cada uno la palabra “éxito” significa una cosa distinta. Las comparaciones además son odiosas, y resulta que nuestro éxito muchas veces lo evaluamos comparándonos a los demás. O más bien, comparándonos con la opinión que nosotros mismos tenemos sobre los demás.

Vamos a centrar el tema, y en primer lugar voy a acotar mi análisis al ámbito profesional. Bien. Y una vez ahí, descarto la opción de trivializar el asunto concluyendo que “tengo menos éxito que un director/CEO/manager….”. Mi éxito es una cosa muy seria, y yo quiero hacer un análisis cuidadoso que no incluye comparativas poco razonables. Yo quiero saber si estoy alcanzando el éxito profesional en la posición que ocupo. Quizá ese éxito me ayude a poder optar a otras posiciones, o si por contra resulta que no tengo éxito puede ser razonable plantear que me debo dedicar a otra cosa.

Me fui al diccionario de la RAE, y allí encontré 3 definiciones de éxito, que de hecho se ajustan bastante bien a lo que yo entendía en primera instancia. El éxito es:

  1. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
  2. Buena aceptación que tiene alguien o algo.
  3. Fin o terminación de un negocio o asunto.

Y de hecho, creo que para evaluar mi éxito profesional, lo que debo hacer es combinar las definiciones. La última de momento la descarto, porque no doy por terminada mi carrera profesional.¡Ni mucho menos! Puedo cosechar muchos más éxitos aún, estoy segura.

Centrarse en las dos primeras me parece la clave, y así lo que me pregunto es si mis proyectos culminan con éxito, y si tengo buena aceptación en el trabajo. Eso sí, ambas cosas a la vez. Y llego a una conclusión, que no expongo porque entiendo que no tiene interés para nadie más que para mí.

Pero lo que me parece relevante de este análisis sobre nuestros éxitos es precisamente la necesidad de combinar las dos partes, la referida a la tarea en sí misma, y la que tiene que ver con la aceptación de la persona. Y de otro lado, la necesidad también de contraponer tu percepción con la de los que te rodean. Con esto, os propongo un análisis de vuestro éxito simplemente revisando los siguientes 4 puntos:

  • ¿Cumples los objetivos que te piden en tus proyectos? ¿En qué grado? ¿En tiempo y forma? ¿Das rodeos para conseguirlos?¿Te ciñes  a lo que te encargan, o aportas más?
  • ¿Y los demás lo perciben así? ¿Te has parado a pensar que lo que para ti puede significar culminar un trabajo con éxito pude ser un total fracaso para otra persona o área de la empresa?¿Cuántos callos has pisado para conseguir tu objetivo?
  • ¿Te sientes aceptado en tu entorno? ¿Te respetan? ¿Te admiran? Bien, esto es lo que tu percibes, pero…
  • ¿Les has preguntado a los demás? ¿Cómo te perciben tus superiores/iguales/tu equipo? Se trata de preguntarles directamente, porque aunque nos parezca sorprendente, su opinión suele diferir bastante de la que tenemos sobre nosotros mismos. Será muy bueno conocer estas diferencias de opinión, sobre todo de las personas cuyo criterio pueda incluir de algún modo en nuestro futuro profesional.

¿Te atreves a realizar este ejercicio? Me ha gustado muchísimo una frase de Albert Einstein que he encontrado que dice “intenta no volverte un hombre de éxito, si no volverte un hombre de valor”. Me parece que hay que tener algo de valor para hacer el análisis, si usamos valor como sinónimo de valentía. Pero lo que creo que Einstein nos quiso decir con esa frase es que cosecharemos éxitos si aportamos valor con nuestro trabajo cada día. Me lo apunto.

 

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