Sé que es un tema manido este de que en general los humanos nos resistimos al cambio. En todos los sentidos, no sólo en el ámbito del trabajo, la mayoría de los humanos somos animales de costumbres y nos chirría que traten de cambiarnos el paso. Y mucho más con la edad. Para comprobarlo basta con que le hagas una propuesta a tu abuela del tipo “te voy a redecorar el salón” y en vez de salir corriendo te quedes a escuchar su respuesta. La ruptura de rutinas, hábitos y costumbres adquiridas es dolorosa, máxime cuando ya tenemos el colmillo bien retorcido.

No tengo la respuesta sobre por qué somos así los humanos; posiblemente sea algo que estudien los antropólogos, sociólogos o alguna otra rama de la ciencia. Pero lo que tengo claro es que con esta tendencia de nuestro comportamiento no encajamos en ese nuevo entorno laboral que nos cuentan los que saben de tendencias, en el que nos dicen que el futuro pasa por trabajar hoy aquí y mañana allá. Que nos vayamos olvidando del viejo concepto de conseguir un trabajo para siempre…. ¡Houston, tenemos un problema!

Y como todos los problemas, pues tendremos que resolverlo.

En mi visión optimista, lo que opino es que los cambios no son malos, sino más bien al contrario… y lo que ocurre es que no estamos acostumbrados a verlos en positivo. Cambiar requiere esfuerzo, sí, pero ese esfuerzo se va a ver recompensado sin duda por el crecimiento que nos va a proporcionar. Crecimiento seguramente en muchos sentidos (quizá hasta económico!!), pero al menos tendremos asegurado sí o sí un crecimiento personal que de otro modo, sin pasar por ese proceso de cambio, difícilmente seríamos capaces de conseguir.

Y es que, ¿qué beneficios nos aportan los cambios? ¿Cómo nos ayudan a crecer? Pues sin pretender hacer una lista exhaustiva, ni dármelas de gurú, a bote pronto me salen unos cuantos:

  • Amplía tu red de contactos profesionales – Creo que es fácil suponer que si llevamos demasiado tiempo en el mismo sitio nuestra red de contactos se quedará estancada y bastante limitada. El propio proceso de cambio y la búsqueda del mismo nos hará buscar nuevos apoyos, y nos hará encontrarnos con un nuevo círculo cuando lleguemos a nuestro destino.
  • Reciclaje personal – Cuando nos decidimos a cambiar nos obligamos a hacer un esfuerzo extra en aras de alcanzar dicho cambio. Tendremos que buscar información sobre cómo evoluciona el negocio al que te dediques, qué es lo que se valora ahora en ese ámbito… Todo un trabajo de chapa y pintura personal. Seguro que todos contamos con habilidades que aún no hemos tenido la oportunidad de desarrollar y que quizá este cambio nos brinde. Es un reto, sí. Y tendremos que salir de nuestra zona de confort, sí; pero el frío que hace ahí fuera seguro que nos despierta y nos hace mejorar.
  • Rellena tu CV – un nuevo trabajo es una línea más en tu currículo; supone nuevas habilidades, capacidades o conocimientos con los que antes no contabas.
  • Mejora tu autoestima – porque si has conseguido cambiar es “porque tú lo vales”, cómo no. El hecho de postular y conseguir un nuevo puesto seguro que a todos nos sirve de regocijo personal, admitámoslo. La confianza en uno mismo es harto importante en nuestro desempeño profesional.
  • Crecimiento personal – porque a fin de cuentas, nosotros somos nosotros y nuestras experiencias; y un nuevo puesto son exactamente eso: nuevas experiencias que nos van a enriquecer como persona.

 

¿Aún tienes dudas? No te pido que saltes al vacío, pero sí que pienses en los cambios en positivo. Siempre es mejor ver la botella medio llena y atrevernos a tomar la iniciativa nosotros mismos. Los cambios que te dan ya hechos no suelen agradar tanto.

Anuncios