¿Cuantas veces escuchas esta frase? ¿Cuantos documentos llegan a tus manos, o mejor dicho a tu pantalla aún escritos en arial 10 o lo que es lo mismo, refritos hasta la saciedad? Pocos compañeros conozco que cojan papel y lápiz o clicken en “nuevo documento” al emprenderla con la redacción de un sencillo informe o con el diseño de un pequeño plan de acción.

Como comenté un post anterior, A mí no deja de sorprenderme el hecho de que, ante una tarea nueva el común de los mortales suele preferir que le den un guion cerrado o mejor aún, alguno “ejemplo” que adaptar. Y yo me pregunto, ya sé que es más rápido reformar que hacer, ¿pero no debería ser más gratificante que te dejen “carta blanca”?

Mi gran duda es si la capacidad que tenemos hoy de cut&pastear sin despeinarnos fue quien mató a la creatividad o es que nunca la tuvimos. Lo que no logro recordar por muchos intentos que hago es cómo nos apañábamos cuando no era tan fácil retocar documentos de otros porque sencillamente no existían los procesadores de texto.

Ya sé que es práctica habitual pero confieso que no dejo de sorprenderme cada vez que propongo una tarea y oigo la frasecita de marras. Así están luego los manuales de usuario, las operativas comerciales y hasta los planes de marketing… Y claro, así pasa que el campo de control de versiones es más largo que el documento en sí…

Me gustaría poder hablar con el inventor del cut&paste, Larry Tesler, un programador de Xerox PARC que, con idea de mejorar su productividad ahorrando tiempo al escribir código, allá por los 70, ideó un proceso para capturar texto y reutilizarlo después. Lo cierto es que me gustaría saber si ha caído en la cuenta de lo mucho que ha contribuido a matar la creatividad en todos los ámbitos.

Porque sin lugar a dudas copiar contenido puede llegar a ser tremendamente productivo y útil. De hecho soy talibana con esto de reutilizar el trabajo. Reutiliza lo hecho… siempre y cuando utilices el tiempo que ganas para ponerle cabeza al asunto.

Porque lo que está pasando es que la cultura de la copia lleva a la simple defunción de la creatividad. Leo con estupor como la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) detectó en los trabajos de investigación encargados a sus estudiantes de 17 y 19 años, que 6 de cada 10 contenían párrafos copiados de webs y que en conjunto suponían más del 40% del texto.

La otra víctima colateral de la copia es la superficialidad. El plagio de documentos ha existido siempre, pero antes no era tan fácil como ahora. Como al copiar, debías hacerlo a mano, al menos garantizabas una lectura superficial. Ahora, como la tarea no lleva dos horas sino dos clicks, hemos reducido a esos dos segundos el tiempo de atención que le dedicamos :-(. Un profesional que no lee, tampoco escribe y como escribe mal, copia. Es un círculo vicioso

Dicen los expertos que copiamos por estrés. Que estamos tan presionados en la empresas que no tenemos tiempo para pensar. Ja! No digo que a veces no tengamos que resolver algo para anteayer. O que el marrón sea tan surrealista que la única defensa sea hacer una verónica de control-C+ control- V y salir airoso. Pero no hagamos de la necesidad virtud. Por favor, desterremos la idea de que la creatividad y la imaginación sólo aplican a escritores, artistas o cineastas.

El ingenio y la innovación son el único potencial que tienen las empresas y los profesionales que en ella trabajamos para reinventarse y reinventar el mundo. Ser creativo no es inventar la rueda. Consiste en combinar de una forma original elementos que ya existen. Digo bien combinar y elementos. En plural. Porque cuando todos piensan lo mismo, resulta que nadie está pensando.

Por favor, aunque la tentación sea fuerte, no copies. Inspírate en documentos de otros tanto como necesites, y si es en varias fuentes, mejor que mejor. Pero oblígate a dar al menos una lectura detallada. Y si no es mucho pedir, ponte como objetivo sumar siempre alguna aportación.. Y recuerda que ordenar el armario tirando por fin lo viejo para hacer a un lado obsolescencias y redudancias también lo es 🙂

Me alegro de que mi hijo, que con 10 añazos empieza a hacer sus primeros trabajos escritos no haya descubierto aún que los documentos se pueden copiar. Y que apañas un encargo nuevo en dos pispases… Intentaré mantenerle en su bendita ignorancia.

@vcnocito

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