Empezaré hoy confesando que me debato entre la envidia cochina y cierto repateo en los higadillos ante esos profesionales que hablan mucho y con naturalidad de “su libro”.

Porque, a mí, que disfruto compartiendo lo que aprendo y lo que pienso, se me hace bola compartir lo que hago. No me llevo nada bien con el autobombo.

Así me va…

Pero, hoy, voy.

Porque como dicen por ahí, solo se crece a costa de sumar contradicciones.

Os hablo hoy de mi nuevo libro.

Animándome un poco más por el hecho de que no es mío, sino NUESTRO.

Su título, De la EGB A LA IA: El futuro del trabajo. Lecciones desaprendidas para destacar en tiempos inciertos, ya lo dice casi todo.

El nombre que hemos elegido para denominar al equipo de autores, MUNDOS POSIBLES, explica el resto. El por qué y el para qué o quién de este libro.

Los autores somo un grupo de embajadores de la sociedad digital, que llevamos años “viviendo en el futuro”, que compartimos visión y que no hemos perdido el entusiasmo de aquellos chavales que descubrían el mundo mientras hacían su EGB (Educación General Básica) y se hinchaban a bocadillos de mantequilla con azúcar. 

Un entusiasmo que convive hoy con un trabajo diario enraizando en la tecnología más puntera. Y que cuaja en un profundo sentido de responsabilidad que, quienes vivimos en atalayas de visión privilegiada, tenemos para con la sociedad.

Un entusiasmo maduro y profesional que no olvida nunca que nuestras apuestas a lo grande deben ser por acciones efectivas, afectivas y rentables. Ni que la única forma de construir el futuro es inventarlo, con la mirada en la luna y los pies en la tierra como único modo de no perder el norte.

Todos peinamos suficientes canas (algunos no peinan nada en absoluto, que como metáfora también vale) como para saber que el futuro es impredecible. Pero todos tenemos aciertos y golpes suficientes para saber qué baldosas cojean y cuales pudieran seguir siendo anclajes en los años laborales que tenemos por delante.

Detalles en este video cortito que, reconozco, me emociona. Gracias, Nacho.

El libro está ya en digital o en papel de todas la vida en todas las tiendas físicas y plataformas digitales. De MUNDOS POSIBLES podéis saberlo todo en las redes.

Os invito a seguir atentos porque intuyo que esto no ha hecho más que empezar.

Y aquí cierro el autobombo. 😊

Pero no cierro el post sin antes compartir algunas reflexiones (esto es más lo mío) sobre lo que este excepcional proceso colaborativo me ha enseñado. Con la certeza de que algo podría des-enseñar a todo el que pase por aquí (y ese es el espíritu).

Si te quejas por haber perdido el sol, te perderás todas las estrellas

El libro surgió como surgen casi todas las cosas buenas: a los postres de una comida que fue convocada a modo de homenaje  por la “muerte en diferido” (vamos a llamarla así sin entrar en detalles) de uno de los proyectos colaborativos con más talento y magia que, al menos yo, he vivido.

Del Blog Aun Clic de las TICs he hablado aquí varias veces. La magia de Aun Clic de las TICs no está ni en lo que contó, ni en cómo lo hizo, sino en lo que hizo de todos y cada uno de nosotros: sin haber estado allí, ninguno sería hoy lo que es.

Ni tampoco seguiríamos existiendo como tribu.  

Así que hoy me centro en destacar en como la energía-pata-negra ni se crea ni se destruye: solo se transforma. Quien ha tenido la ocasión de participar en un proyecto energético, vibrante y de verdadera enjundia hace lo impensable para seguir siendo rozando la magia.

Si al aperitivo “llorábamos” por lo perdido, no habían llegado los cafés cuando ya estábamos apostando por trasladar la energía a otro lugar.

Porque si de algo sabemos nosotros (echad un vistazo al video), es de cambio. Y de mirar siempre más hacia delante que hacia atrás.

Así surgió esta idea.

Y este es mi aprendizaje: Lo extraordinario es demasiado escaso para dejarlo pasar. Haz lo que haga falta para conservarlo, aunque lo que toque sea ponerse a currar.

Sin relevos, ningún equipo llega completo a la cima de Tourmalet

Cuidar que no se extinga la magia, no es tarea fácil.

Pero lo hemos hecho… subiendo el nivel (que no la carga) de la colaboración. Y te cuento lo mejor: solo nos hemos reunido para comer y para brindar por esta nueva forma de organizar la colaboración. Hemos innovado en cuanto a organización, roles y modelos de liderazgo.

Hemos hecho la magia más mágica aún.  

Las chispas tienen que surgir, pero luego tienen que encontrar la forma y el lugar donde prender.

Me trago el pudor de contar que la idea fue mía. Y que como lianta que tira la piedra y sabe que luego no puede esconder la mano, asumí el rol de “estructurar” el libro en sus primeras etapas, sin caer en el desánimo ante la imposibilidad de cuadrar agendas. Definimos a base de correos, documentos de propuestas y formularios para elegirlas, asuntos que nos hubieran llevado años de bla, bla, bla: cómo nos íbamos a presentar, cómo se iba titular el libro, qué eje conductor y qué tono iba a tener qué tono iba a tener… sin reunirnos una sola vez.

Proponiendo y votando.  

Hasta que el libro estuvo escrito… en nuestro onedrive.

Pero una hoguera tiene que durar mientras haya frío y oscuridad. No sirve de nada si no aporta valor real.

Ya teníamos el diseño, pero tocaba hacer realidad el producto. Otra fase en la que eran necesarias unas capacidades diferentes.

Así, Víctor, Julio y Carmen cogieron el testigo del debate de cómo y dónde íbamos a publicar. Dirigieron la exploración de opciones, la exposición de valor a las editoriales, el análisis de precios, prestaciones, ventajas e inconvenientes… decisiones que tomamos todos votando de nuevo. Y finalmente Julio Jesús y Mercedes se pusieron al trabajo de pico y pala con la editorial. Mi rol de lianta volvió a ser de utilidad para subir al barco a Juan, un maravilloso prologuista de otra manera ligado al barco de A un Clic de las TICs.

Ahora toca lo de llevarlo al mercado y contárselo a todo el mundo. Agradezco infinito que el compromiso adquirido con este grupo me empuje a hacerlo.

Aún no he aprendido a hacer estas cosas por gusto.

Este es mi aprendizaje: Si te rodeas de gente con un talento, pasión y compromiso que complemente al tuyo, no solo llegamos todos con bien al destino… es que además te sobran todas las reuniones.

Acabo hoy compartiendo lo imbatible que es asumir retos con gente que, además de lista y currante entiende, con ligera naturalidad, el grupo como una conjunto de habilidades disjuntas que tienen en cada momento una organización y un sentido diferente.

Conste que este post me ha costado más de lo habitual. Prometo, por cierto, otro para analizar esas disonancias entre hacer y contar.

@vcnocito