Quizá alguna vez habéis escuchado hablar de Boris Bork, un  millonario ruso al que se puede ver en Instagram elegantemente vestido, conduciendo coches lujosos y visitando los mejores restaurantes de Moscú siempre acompañado por hermosas mujeres mucho más jóvenes que él. ¿A qué se dedica el bueno de Boris? Pues es difícil decirlo con certeza, porque en realidad, nunca existió…

Y es que en octubre de 2013 un joven ruso llamado Roman Zapirov llevó a cabo un experimento para demostrar lo fácil que es engañar a la gente usando las redes sociales. Contrató por 180 € al mes a un jubilado llamado Boris Kudryashov y en dos meses, construyó la imagen de un millonario exitoso haciéndole posar en los mejores sitios de Moscú con ropa falsificada y algunas compañeras de trabajo de Roman. En dos meses el falso perfil de Instagram tenía 18.000 seguidores y Boris había recibido cuantiosas ofertas de reconocidas marcas para posar con sus productos.

Este ejemplo me lleva a hablar de los falsos gurús del éxito que pululan por la red haciéndose pasar por empresarios exitosos con el único bagaje detrás de ellos de una bonita página web en la que cuentan las fórmulas mágicas que te llevarán a alcanzar el éxito que ellos ya han alcanzado por sí mismos. La mayoría dicen haber tenido vidas muy exitosas hasta que de repente descubren que su verdadera vocación es ayudar a los demás. Hoy me he decidido a escribir sobre estos falso gurús porque no hay día que no lea algo en redes sociales que me parezca obra de uno de ellos.

Suelen dar vueltas a una misma idea: Prometen cambiarte la vida (sin conocerte de nada) y llevarte a alcanzar la mejor versión de tí mismo si sigues una determinada fórmula de éxito, porque según ellos, querer es poder. Esa fórmula suele tener unos patrones comunes:  La actitud es la única clave de todo, sus experiencias son extrapolables a cualquier persona aunque tengan circunstancias personales y capacidades totalmente distintas, a veces incluso hacen referencia a conceptos como la fuerza del universo o la energía para resolver un problema y finalmente, es facilísimo hacerse rico sin apenas esfuerzo.

Y es que una cosa es contar tus experiencias, reflexionar y debatir sobre un determinado o tema o tratar de dar un consejo a quien quiera escucharlo basándote en tu experiencia personal (¡qué si no hacemos en este blog!) y otra cosa es subirse a un pedestal y asumir una pose de superioridad mandando mensajes excesivamente hasta agresivos que es la forma en la que suelen actuar estos falsos gurús. Siempre han existidos charlatanes de feria que ofrecían crecepelos y elixires de la eterna juventud en la plaza del pueblo, pero ahora, gracias a las redes sociales, la plaza del pueblo se ha convertido en el mundo entero y los calvos del pueblo son esa gente que está realmente preocupada por su futuro laboral.

Admiro mucho a todos esos profesionales que comparten sus conocimientos y su experiencia a través de un blog, en una determinada red social o en un libro. De hecho, los expertos en gestión empresarial se han convertido en uno de los perfiles más demandados hoy en día, con todo el sentido del mundo. Pero cuando leo algo como “hazte rico en un par de clics” o “léeme y te cambiaré la vida” me pongo malo. No hay una fórmula secreta para todo eso porque si no, todo el mundo sería rico y tendría una vida feliz. Así que es importante contrastar el perfil profesional de estas personas antes de confiar en falsos gurus. Detrás de un triunfo empresarial o de un profesional exitoso hay siempre muchas horas de estudio y trabajo. La receta del éxito es casi siempre una formación muy sólida, más bien no reglada que reglada, y mucho trabajo. Por eso en realidad es relativamente sencillo identificar a los gurús vende humos, ya que carecen de todo ello.