Empezamos un año nuevo y las redes sociales se llenan de reflexiones acerca de los éxitos logrados en el año que acaba y de todos los magníficos propósitos que nos planteamos para el año que recién empieza. Y la verdad, todos los posts me suenan bastante parecidos entre sí, así que he pensado en darle una vuelta y crear una lista alternativa, que voy a llamar “propósitos de mierda para el año nuevo”, visión empresa. Se me ocurren estos, pero seguro que tú, querido lector, puedes aportar muchos más:

  • Aplazar todas las decisiones difíciles para Q4. Así, con un poco de suerte, el problema se soluciona solo para ese momento y no es necesario hacer nada, o a lo mejor hasta he cambiado de puesto y ya no me toca hacerlo a mí, o en el peor de los casos, las consecuencias de esas decisiones ya computan para el año siguiente y salvamos dignamente el año que empieza a ahora.
  • Confundir visibilidad con control. Voy a pedir un montón de informes, a comprar muchas herramientas y a organizar muchos comités para tener un montón de datos…sobre los que apenas tengo control, que evolucionan como por azar y cuyas gráficas parecen mecidas por el viento, con subidas y bajadas impredecibles.
  • Comprar unas pocas licencias de una IA cualquiera y llamarlo “transformación digital”. Le daremos esas licencias a algunos usuarios, aunque nadie sepa muy bien qué hace exactamente esa IA. Diremos que la productividad de cada empleado se duplicará, y cuando alguien pregunte cómo lo mediremos, diremos que nos vamos a basar en los dashboards y en los analitycs del producto.
  • Relacionado con el anterior, usaremos la frase “ese problema se arreglará con la IA” tantas veces como nos sea posible. Nos servirá para salir de casi cualquier atolladero: quejas de clientes, mala calidad de nuestros productos, tiempos de respuesta muy altos, ineficiencias en cualquier proceso…
  • Usaremos más frases comodín: “esto nunca nos había pasado”, y “esto siempre lo hemos hecho así”. Nunca han solucionado nada, pero dan el pego para justificar cualquier cosa. Porque claro, si nos sucede algo que no había sucedido antes, ¿cómo va a imaginar alguien que seremos capaces de pensar o al menos de improvisar una solución?
  • Llamaremos “plan” a un power point, bien bonito, eso sí, pero que no supere las 1.000 palabras en total. Que ni se le ocurra a nadie dar detalle sobre qué vamos a hacer en concreto para llevar a la práctica ese plan.
  • Hablaremos mucho de wellness y de salud mental mientras convocamos reuniones a deshoras, ponemos trabas al teletrabajo, reducimos personal, etc

Cosas que pasan en prácticamente todas las empresas ¿verdad?, así que seguro que a ti, querido lector, se te ocurre algún que otro «propósito» como estos. Anímate a compartirlo en los comentarios