Dicen que una de las claves para ser más productivo en tu trabajo es levantarse a las 5 de la mañana, mucho antes que el resto de los mortales. Y no lo dice cualquiera, lo dicen personas de gran éxito, mundialmente conocidas, como el CEO de Apple, Tim Cook, o Richard Branson, el dueño de Virgin. Todos ellos insisten en que ése es el secreto de su productividad, hasta el punto de que Robin Sharma, experto en liderazgo, convirtió en método y lo plasmó en un libro, El club de las 5 de la mañana, un estudio sobre los beneficios de madrugar mucho para llevar a cabo rutinas de ejercicios y meditación como método para alcanzar buenos resultados en el trabajo.

Cuando leo esas cosas, me pregunto qué pensarán al respecto los panaderos, fruteros, pescaderos etc que llevan toda la vida levantándose a esas horas, si no antes, para llevar a cabo sus trabajos. ¿Serán todos ellos ejemplos de superproductividad o es que quizá no meditan lo suficiente antes de encender el horno o encaminarse a sus plataformas de distribución a comprar los productos que luego venderán en sus tiendas?

No he oído hablar de los beneficios de levantarse a las 5 de la mañana a ningún panadero, y sí a Digital Strategists, Marketing Managers o Chief officers, que afirman que si te levantas a esa hora te convertirás en un titán capaz de crear un imperio de la nada. Además, recomiendan meditar, hacer una hora de ejercicio físico, darte una ducha de agua fría, desactivar notificaciones, escuchar varios podcasts y ayunar hasta la hora del brunch. De hecho, yo estoy pensando en crear el club de las 4:59 AM y levantarme un minuto antes que todos esos loosers que no se levantan hasta las 5 AM. Seré el Rey de la Productividad, no me cabe duda.

En realidad, todo esto responde a la obsesión que parece que nos invade por mejorar nuestra productividad. Pseudogurús de la productividad con métodos milagrosos que nos harán ser los mejores profesionales, algo nunca antes visto. Me pregunto si no estaremos cayendo en conceptos y terminologías cuyo único objetivo es que compres el libro del gurú de turno en el que explica cómo convertirse en un trabajador portentoso en unos simples pasos. Entramos en una espiral de ser más productivo para producir más, para necesitar ser más productivo, para producir más. Es una espiral que no lleva a ninguna parte.

Por supuesto, todo mi respeto para aquellas personas que deciden seguir nuevas rutinas para estar mejor en su día a día, para ser más productivos o para lo que sea. Y vaya por delante que en este blog hemos reflexionado muchas veces sobre qué podemos hacer para ser más productivos, porque debemos adaptarnos sí o sí al ritmo al que cambian las cosas para seguir siendo útiles y empleables en nuestros trabajos. Pero no hay recetas mágicas ni métodos milagrosos. Se trata más bien de aprovechar al máximo las ventajas que nos aportan las tecnologías como la Inteligencia Artificial, de que las empresas eliminen burocracia, establezcan prioridades y responsabilidades claras en las tareas y de que se imponga una cultura en la que se prime la calidad en el trabajo antes que las prisas por entregar cualquier cosa lo antes posible, lo que solo lleva a continuas revisiones y replanificaciones.  Creo que hasta el panadero estará de acuerdo con estos puntos, mejor que tener que levantarnos todos a las 5 de la mañana.