Vivimos tiempos convulsos. No hay más que echar un vistazo a las noticias cada mañana para darnos cuenta de lo difíciles que se nos están poniendo las cosas. Muchas empresas se ven obligadas a digerir a marchas forzadas los enormes cambios geopolíticos que nos sorprenden cada día y el tsunami que conlleva la irrupción de la Inteligencia Artificial. En estos momentos de cambio profundo, Juego de Tronos, la mítica serie de HBO, se convierte en una comedia costumbrista al lado de las luchas de poder que suceden en una gran empresa, donde las distintas casas compiten entre sí para acabar situadas lo mejor posible. Así que, siguiendo con la analogía, me divierte comparar los diversos perfiles que afloran en una compañía en plena transformación con los personajes de la famosa serie. Allá van algunas analogías:
Siempre hay un/a Cersei Lannister, miembro de una de las familias más ricas y poderosas del continente. Cersei es el directivo político, el que lleva toda la vida de jefe y tiene todas las palancas del control y del poder interno. Conoce perfectamente quien es quien, cuáles son las relaciones de poder interno en la empresa y tiene gran capacidad de influencia en ella. En época de cambios protege su posición y seguramente va a priorizar política sobre resultados reales. Cersei suele tener cerca a su Tyrion Lannister, que no tiene poder directo y quizá no tanto carisma, pero que piensa mucho y muy bien. Es un estratega, un líder intelectual, alguien capaz de hacer análisis profundos, algo así como tener a un consultor senior de McKinsey dentro de la empresa. Y además, suele ser un muy buen comunicador.
Enfrente de ellos están los Stark, liderados por Ned Stark, el líder ético, con un liderazgo basado en principios y valores. Líderes íntegros que priorizan hacer lo correcto, que irradian confianza y credibilidad, pero que sufren en entornos muy políticos y en momentos donde las estructuras de poder se tambalean. En este lado andaría también Jon Snow, un manager respetado, normalmente un líder técnico con un equipo que confía ciegamente en él, pero que también puede pecar de excesivamente idealista sobre todo cuando el entorno se complica y se vuelve excesivamente político.
Y claro, también aparece siempre un/una Daenerys Targaryen, la madre de dragones, que representa la corriente que quiere cambiar el sistema. Tienen visión, energía, quieren impulsar grandes transformaciones, pero a veces pecan de no saber escuchar a los que llevan mucho tiempo en la empresa y ese exceso de ímpetu les puede llevar a cometer errores.
Y por último, una mención especial a mi personaje favorito, Lord Baelish, apodado Meñique (Littlefiinger). Ese es el que disfruta en los momentos de caos, porque ve ahí una oportunidad de crecimiento, y por ello sus acciones van en esa línea. Lord Petyr Baelish es un personaje maquiavélico, hábil negociador y experto en la intriga. Ha ascendido desde lo más bajo del escalafón a base de talento e ingenio hasta llegar bien arriba, un personaje calculador, astuto y con una gran inteligencia que solo se ve superada por su aun más grande ambición.
Hay muchos más personajes en Juego de Tronos, y seguro que a ti, querido lector, se te ocurren otras analogías que me encantaría escuchar. En todas las empresas sucede lo mismo: en momentos de incertidumbre surgen las luchas internas por el poder, las alianzas estratégicas y la gestión de crisis entre departamentos. Los líderes gestionan el talento, compiten por recursos y toman decisiones bajo presión. Es una lucha por el liderazgo y la supervivencia, de lo más interesante para verlo desde la barrera.
