El próximo lunes, un más que importante puñado de personas con las que he trabajado durante muchos años, no volverán a su puesto de trabajo.

Será su primer lunes al sol.

Para la mayoría, puede que, en estos momentos, su preocupación no sea económica. Las grandes compañías no te echan, te dan la oportunidad de diseñar la tercera parte de tu vida profesional.

No es un eufemismo.

Creedme.

Queridos compañer@s, hoy solo os tengo a vosotros en la cabeza.

Que me perdonen el resto de amables lectores.

Pero, antes de dejar de leerme, os invito a considerarlo. Porque si ya peináis alguna cana, igual dentro de no tanto os toca vivir algo del estilo. Así que os invito a seguir leyendo. Al menos para que quede en vuestra memoria un hilillo del que tirar si llegara el caso.

Vuelvo a lo que iba.

Os decía, queridos compañer@s, que aunque para esta entrada tenía otra idea para comentar, hoy no puedo menos que volver a escribir desde una óptica muy, pero que muy personal.

Porque sé en primera persona el vértigo que puede llegar a dar el no tener obligación alguna de poner el despertador

Porque sé lo agridulce de saber que puedes, por primera vez en muchísimos años, emplear la mañana en dormir, pasear, depilarte, ir al gimnasio, leer en la cama o hacer lo que te de la real gana.

Porque sé lo poco que te llegan a entender quienes te rodean, que viéndote libre de las ataduras de un jefe, unas tareas y un horario, y con suficiente pasta para seguir comprando jamón en el bolsillo, no paran de recordarte “la suerte” que tienes.

Porque sé de las ganas que tienes que aprovechar el sol. De salir a tomar un aperitivo… Y de las escasas personas a las que puedes llamar para que se vengan contigo.

Porque sé de cómo se espacian exponencialmente las comidas de ese grupo al que te sentiste tan unido…  hasta quedar en ninguna al año. 

Porque sé cómo se mueren los antaño ardientes grupos de WhatsApp.

Pero también sé que, por muy cincuenta y muchos que tengas, hay vida profesional más allá del trabajo para una empresa.

Puede que hayas optado por dedicarte a hacer eso que siempre quisiste hacer fuera del ámbito profesional. Y que no tengas la más mínima intención de ganar un duro. Está genial. Adelante.

Pero si necesitas o quieres seguir trabajando, déjame decirte algunas cosas

Yo también tuve mi día D. Ese día en que te descuelgas para siempre esa tarjeta que tiene una foto en la que ya nadie te reconocería, porque ni te pintó arrugas ni te sumó kilos. Cuesta dejar algo que llevas más de 20 años haciendo. Sobre todo si lo pasabas rematadamente bien.

Pero hoy, casi seis años después, solo te diría una cosa: Enhorabuena. Hay mucha vida profesional (si eso es lo que buscas) más allá de un ERE.

Sobre todo si ya has pasado los 50.

El trabajo exigente de todos estos años te ha enseñado mucho. Mucho más de lo que crees. Te invito a revisar, como decía Rober, todo lo que no sabes que sabes. Aunque solo sea para cerrar un ciclo poniendo en su justo valor lo conseguido.

La gente que has conocido durante todos estos años es tremendamente generosa. Sabe por lo que pasas. Y puede ayudarte. Empieza a tomar cafés.

Hace años leí, en una entrevista a Yanis Varoufakis, economista y ministro de Economía de Grecia en aquellos convulsos tiempos de las intervenciones económicas, que había preguntado a sus padres qué era la libertad. Su padre (destacado dirigente sindical si no recuerdo mal) le había respondido que trabajar en lo que él quisiera y con quien quisiera. Su madre (profesora en la universidad) que poder estudiar lo que le viniera en gana.

Os han hecho un regalo. Tenéis la responsabilidad de apreciarlo y disfrutarlo.

Y si te estás pensando en trabajar ahora por tu cuenta, igual no de 8 a 8 pero sí a ratos, pensando en sacarte al menos algunos durillos extra con lo que has aprendido, mira a tu alrededor, y apóyate en los que ya lo hacen.

Te invito a escuchar el podcast que hacemos unos cuantos de ellos. Espero que os ayude. Allí estamos con esa intención.

Ahora, cuando estás a la vez alegre y triste, situado y desorientado solo recuerda que arrancas un vuelo que se parece más a un salto en parapente que a la ignición de un coherte

Aprovecha la inercia del salto y las corrientes de aire.

@vcnocito