No soy nada fan de Bad Bunny. Mis hijos sí, y mucho, así que principalmente por eso sé quien es y a que se dedica: es un cantante de reguetón de éxito más que considerable, porque actuar en el descanso de la Super Bowl, presentar un premio Oscar o ser novio de Kendall Jenner no está al alcance de cualquiera.

El caso es que el señor Bunny acaba de sacar un nuevo álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, escrito así, con una combinación de mayúsculas y minúsculas. El disco alcanzó el número 1 de Spotify batiendo récords de la plataforma: 235 millones de reproducciones en la primera semana a la vez que su canción «Baile inolvidable» logró el primer puesto en las canciones más escuchadas del mundo en Apple Music. En vista del éxito cosechado, me decidí a escuchar alguna canción… y contra todo pronóstico, no me disgustó.

Lo que me resulta absolutamente sorprendente es que una canción de salsa de 6 minutazos de duración esté en el top de escuchas de Spotify, Youtube y cualquier plataforma musical. Lo de la duración no es tontería: el promedio de las canciones del Billboard Hot 100 no ha dejado de caer desde principios de los años noventa, cuando superaba los cuatro minutos y medio (272 segundos). De ahí ha ido disminuyendo hasta no llegar ni a los tres minutos y medio (199 segundos) actualmente. Y los estribillos llegan cada vez antes, para que el público no se aburra y no salte a la siguiente canción de la lista de reproducción. Pues bien, en ese entorno, una canción de seis minutos va y la rompe. Y de salsa ni más de menos, nada de reguetón o pop.

Bad Bunny ha roto todos los moldes con este disco y a mi lo que viene a la mente es que Benito Antonio Martínez Ocasio, que ese es el verdadero nombre de Bad Bunny, no ha debido usar para nada la Inteligencia Artificial a la hora de crear su disco. No tengo el gusto de conocerle, pero apuesto que así ha sido. Llego a esa conclusión porque la inteligencia artificial que tenemos a nuestro alcance se limita a aprender, memorizar y devolver de manera encorsetada réplicas de lo que ya conoce en base a su entrenamiento. La IA no rompe moldes porque está diseñadas, precisamente, para hacer todo lo contrario: seguir patrones. Esa chispa final, de momento, la seguimos manteniendo en exclusiva los humanos y creo que seguirá siendo así por mucho tiempo.

Lo que ha hecho Bad Bunny no lo hace la Inteligencia Artificial. Te puede gustar más o menos el disco, pero desde luego ha roto el patrón, hasta con la combinación de mayúsculas y minúsculas del título. Se he salido de la norma, seguro que desoyendo los consejos de alguna aplicación de IA que le sugería repetir algún ritmo popular y no excederse de los tres minutos de duración… y haciéndolo así, ha alcanzado un éxito mundial. El caso es perfecto para explicar lo que creo que va a pasar con la Inteligencia Artificial en los próximos años:  cualquier persona podrá conseguir un resultado aceptable en su trabajo utilizando herramientas de IA, sin necesidad de tener una gran preparación previa. Y en un tiempo muy corto además. Pero esa calidad aceptable se convertirá solo un básico, exigible para cualquiera. Si queremos destacar mínimamente y diferenciarnos de los demás, deberemos aplicar un toque humano, una inspiración, una intuición y una intención de salirse de las normas. Eso sí, utilicemos la inteligencia artificial para las tareas repetitivas y de poco valor añadido. Ahí sí es de gran ayuda

Igual te sorprende la conclusión de este post, pero lo pienso realmente: tomemos ejemplo de Bad Bunny.