Como bien nos recuerda esa maravillosa metáfora de la vida que es El Principito, sucede que “a menudo, lo esencial es invisible a los ojos”. No somos conscientes de lo valioso que hay a nuestro alrededor, por muy en los morros que lo tengamos. Por eso, hoy quiero poner en valor a mis compañeros. Y a los tuyos. Porque, puede que no hayas reparado en ello, pero tus compañeros son el salvoconducto que te hará conservar tu empleo en la era digital.

Dicen las empresas que la cualidad que más valoran en cualquier profesional es su capacidad de aprender de todo y de todos. Resulta que la habilidad para aprender en un contexto donde todo cambia tan rápido que ningún curso podrá ponerte al día y donde todas las peticiones de tu jefe son para ayer, no sólo existe, sino que tiene un nombre: se llama learnability. Y más te vale aprénderte el nombrecito, porque tenerla o no es lo que te salvará (o no) de encontrarte mañana a un millenial o a un robot ocupando tu mesa.

Qué agobio piensan algunos, ¿Cómo voy a aprender por mi cuenta si no tengo tiempo ni para ir al baño? Otros se relajan resignados a ir virando a sepia, asumiendo aquello del “mal de muchos…” Y a todos se nos olvida lo mucho que nos puede enseñar quien se sienta a nuestro lado. Los gurús de lo digital lo llaman Peer to Peer Learning. Y no es que hayan descubierto la pólvora, pero agradezco que nos lo recuerden, porque me temo que muchos lo hayamos descuidado.

Que te enseñe el de al lado no es una idea nueva

Recuerdo bien cuando tus primeras semanas en un nuevo departamento consistían en pegarte a alguien y mirar. Mis aprendizajes más importantes vinieron de compañeros que, sin apenas conocerme, me enseñaron pacientemente a coger la sonda del osciloscopio primero y a hacer un plan de negocio algunos años después. He tenido la suerte de que siempre hubo a mi alrededor alguien que lo hacía mucho mejor que yo.

Han pasado una purriada de años y vivimos en un contexto diferente. Tenemos más medios que nunca y sin embargo, compartimos el conocimiento menos que nunca. Aun cuando nos haga más falta que nunca hacerlo.

Asumamos la realidad de que hoy nadie puede aprender solo de manera estructurada todo lo que hace falta para estar a la altura. Pero, ¿A que para cada nueva aplicación, concepto o metodología que surge, resulta que siempre hay alguien a tu alrededor que lo ha pillado y puede compartirlo?

¿Cómo aprender de tus compañeros?

Acércate a los nuevos. Hazles todo el caso que puedas. Toma café, incorpora rutinas de bienvenida, cuéntales qué haces y en qué puedes echar eventualmente una mano.  No te cortes en ofrecer tu ayuda.

Pide opinión y consejo. Ábrete a otros puntos de vista, escucha buscando otras formas de hacer las cosas. Siéntate en los descansos a charlar de tus dudas sobre cómo abordar una tarea.

Lo más chulo es que, cuando te fijas en lo valioso de los demás y pides permiso para aproximarte y observar, se genera un efecto boomerang que hace que tú, sin pretenderlo, cobres valor por lo que a su vez podrías enseñar.

Vuelve a ser aprendiz

Me gusta aceptar la idea de dejar de mirar mi pantalla para girar la cabeza hacia los demás. Buscando quien me muestre metodologías, buenas prácticas y tendencias. Pero también asegurando una rutina donde yo también comparto lo que sé, como chispa imprescindible que prenda ese win-win que nos enriquecerá a ambos.

A mi me da pena que valoremos tan poco este tipo de aprendizaje informal. Porque implícitamente estamos quitando valor al de al lado. Y porque estamos desperdiciando quizás la única forma posible de aprender cuando ya no existe es máster “definitivo” que te permita cambiar de estatus profesional. El aprendizaje continuo siempre fue buen ejercicio, pero querid@s, me temo que hoy ponerse en “modo aprendiz” es necesidad.

Así que cultiva a tus compis. Ofrece conocimiento y verás como ell@s te brindan el suyo a cambio. Deja de enviarles correos… Toma café y vuelve a mirarles a los ojos.

Eso sí, la empresa también debe hacer sus deberes. Animémosla.

Voto por auspiciar con el ejemplo por una cultura organizacional donde todos nos sintamos seguros y cómodos compartiendo nuestro conocimiento. ¿Te apuntas?

@vcnocito

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