Hay quien asocia éxito con suerte. Hay quien piensa que todo es cuestión de trabajo y esfuerzo. Supongo que la receta contiene una pizca de lo primero y un mucho de lo segundo. Pero sea como fuere, yo nunca he conseguido ningún avance profesional sin contar con las personas adecuadas en cada momento.

Ya sea para llevar adelante un proyecto o para integrarte en una ciudad a la que acabas de llegar, tus opciones siempre son directamente proporcionales a la gente que eres capaz de conocer. Cuando te relacionas y compartes, no sólo sumas confianza o ideas. Aunque no las pidas, siempre sumas manos.

Ampliar tu radar incluyendo a personas que quizás pudieran ayudarte siempre es buena idea. Lo que para mí es obligatorio, es hacerlo buscando el interés mutuo y no sólo mi propio beneficio.

¿Por qué todos deberíamos “hacer más relaciones”?

A menudo, despreciamos eso de “hacer contactos” pensando que nos quita valor profesional. Que eso de buscar padrinos (léase enchufes) es solo para medianillos cuyo proyecto no da la talla. Nada más lejos de la realidad. Es momento de asumir que nunca irás demasiado lejos en nada remando tú solo.

Hacer relaciones y contactar con gente nueva es sano y gratificante. Cada vez que crees que lo tienes claro, patinas. Nos sobra ombligo y solemos confundir el valor ofrecido con el que percibiría quien debiera disfrutarlo. Exponernos a la consideración de otros es la mejor manera de redondear nuestros proyectos.

Hacer relaciones es más fácil de lo que creemos. Puede que te cueste acercarte a desconocidos, pero hoy hay nuevas bazas, porque también es posible hacerlo online. Aunque para ello debamos cambiar un poco los modos y maneras a los que el cara a cara nos tiene acostumbrados. Reconozco que a mí al principio me costó, pero con el tiempo descubrí que hay gente en internet que, además de lista, es encantadora y generosa.

Aunque, no voy a negarlo,

Hacer relaciones no es algo automático. Más bien al contrario, es un proceso que precisa de proactividad y voluntad de conectar. Muchas veces significa dejar lo conocido, obligándote a poner un comentario en el blog de ese desconocido al que lees fielmente. Siempre enfrentado tus miedos a estar fuera de lugar.

Hacer relaciones es un esfuerzo bidireccional. Que requiere ponerse el chip de la reciprocidad y de la generosidad mutua. Porque la vida no es sólo pedir, y tendrás que ayudar tú también a otros si quieres formar parte de una comunidad que te ayude. Y tener paciencia, porque la confianza se cocina a fuego lento.

¿Cómo tejer una red de contactos profesional?

Si te animas a buscar complicidad y acompañamiento, te daría tres ideas que tal vez te ayuden a construir relaciones de beneficio mutuo

  1. Aumenta tu nivel de curiosidad. Veo que la gente que lucha para desarrollar su verdadero potencial cambia su mentalidad y, desde un estado de mayor apertura mental, comienza a interesarse por nuevos temas y personas. Y esto les abre puertas que ni sabían que existían, conociendo gente a la que nunca soñaron acercarse. Se crean la necesidad de encontrar nuevos mundos y prueban cosas de manera sistemática y regular. E inevitablemente, en el camino, hacen nuevas conexiones que les empujan recalculando su ruta.
  2. Asume que estás aprendiendo. No sé por qué nos cuestan tanto asumir que las habilidades se entrenan. Sin embargo, estar abierto al aprendizaje y con la bandera de “deseo ayuda para mejorar” construye puentes y conexiones mucho más rápido que cualquier otra cosa.  Claro, exige ponerte “en la diana” pidiendo comentarios a tus proyectos. Y sí, incluye elevar tus dosis de inseguridad por ellos. Porque abrirte a la crítica de los demás te hace más vulnerable. Pero también permite conocer a personas increíbles que te ayudan a avanzar y a moldearte. Y sin duda, a llegar a la raíz de tu miedo a equivocarte o a perder el control.
  3. Olvida tus prejuicios sobre las relaciones digitales.  Sentimos la tecnología como algo frío y superficial, puramente transaccional. Yo también prefiero en encuentro y la cercanía de un café. Aunque confieso que al mostrarme dispuesta a conversar sin juicos previos, he aprendido a generar confianza con gente a la que no conozco en persona. Y reconozco sentir afecto por personas de las que no sé nada más allá de las conversaciones y referencias sobre temas de interés mutuo que compartimos.

Hoy no concibo un mapa de relaciones profesionales que no tenga forma de red. Y aunque quedarse en el punto a punto esté bien para las primeras etapas, no concibo estar sin pedir y dar recomendaciones de nuevos contactos, sin ofrecer ayuda y consejos y por qué no, sin prestarme también a actuar de “mentor” de otros, comprometiendo mi tiempo y mis conocimientos.

Tal vez egoístamente nuestra motivación para ampliar la agenda pueda venir de una necesidad puntual. Pero es importante recordar que todos tenemos la nuestra. Y que, cuando ayudas a otros a contactar con las personas que podrían ayudarles en su viaje, te estás ayudando en el tuyo.

Si eres la persona que se ofrece a Lidia para presentarle a Jorge porque piensas que podría ayudarla, te estás beneficiando de rebote. Porque, si la relación florece, ambos te recordarán por ello. Y tus red de contactos habrá crecido en base al valor que a ella aportaste.

¿Es eso ser un trepa o un interesado?

@vcnocito

 

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